Conocemos a Magdalena Jordán hace varios años, hemos sido testigos de su tremendo trabajo y su infinita versatilidad, en cuanto a su capacidad de transitar por distintos lenguajes y soportes.

Hace varios años se encuentra trabajando en el proyecto de la Novela Gráfica 5sur, relato que se interna desde su experiencia de viaje a través de la carretera panamericana, en el problema histórico de autodeterminación de los pueblos, en especial, en el complejo conflicto entre el Estado chileno y el Pueblo Mapuche en la Araucanía, específicamente en este caso, en Curacautín.

Compartimos el relato de la autora acerca de su obra.

Hace varios años, con mi padre viajamos hacia el sur en el verano, para conocer su casa y sus historias de niño en Talca.

Tomamos la ruta 5, una carretera que conecta casi todo el país, por lo menos desde Arica hasta Puerto Montt.

La ruta 5 además continúa en Perú cambiando de nombre, y así sigue por todo Latinoamérica: la conocida ruta panamericana.

En ese viaje, registré en video el camino desde Santiago, pasando por Talca y por el campo que antecede el árido paisaje (o por lo menos en verano) de la Cordillera.

En el camino fui conectando las historias que conozco, y que conviven en mi memoria familiar y en la de muchos chilenos, respecto a las perdidas de territorios, memorias y personas que constituyen nuestro desmembrado origen.

A lo largo de todo el país – como la ruta 5 – la historia es la misma: la imposibilidad de autodeterminación de los pobladores sobre sus territorios.

Es como si fuera un destino que a lo largo de la ruta, siempre la historia tiene un quiebre, la violencia policial o la pobreza aislada en territorios inaccesibles. La bota del Estado por sobre la voz de un pueblo.

Es urgente que el Estado brinde protección y retire las fuerzas policiales del territorio.

Es necesario que el Estado reconozca a los pobladores, mapuche y campesinos como legítimos herederos del destino de la tierra. 

La novela.

La novela gráfica que estoy escribiendo, cuenta la historia de cuatro facciones que intervienen en un conflicto territorial en Curacautín.

El conflicto se origina cuando el Estado de Chile quiere concesionar a una empresa multinacional el uso del lecho del río Cautín para la construcción de una planta Hidroeléctrica.

Las facciones caracterizadas en la novela son: el Estado, que pretende vender las tierras asociadas al proyecto, que pertenecen a familias Mapuche.

Éstas familias heredaron dichos predios luego que el mismo Estado de Chile lo reglamentara en el tiempo de la ‘pacificación de la Araucanía’. Existen un archivo con mapas y documentos que dan cuenta de la legitimidad de estos títulos.

La otra facción, es el Cordón Curacautín: una asociación civil clandestina que pretende recuperar las tierras ya sea por la vía armada o por la vía legal.

La facción académica, quienes buscan intervenir en el proceso y propiciar el diálogo entre los pobladores.

La cuarta facción son los empresarios: Los dueños de la multinacional, y los dueños de una empresa maderera que ocupa ilegalmente las tierras de los hermanos Huenchupán.

Y el motor de los cambios: El héroe de la historia es un ladrón, Marcos. Él no pertenece a ningún sitio, sus acciones catalizan el movimiento de la historia. Mientras los poderes se pelean por ganar el territorio, Marcos produce el caos necesario para que los cambios ocurran.

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